Érase que se era un diputado desconocido aunque popular, llamado Antonio Gallego. Era amigo de las nuevas tecnologías… Tenía blog, web y facebook. Aunque acababa de abandonar la de Mark Zuckerberg por falta de tiempo, como confesó él mismo, decidió atreverse con la red social de los 140 caracteres, supongo que pensando que tardaría menos en atenderla porque el hueco para escribir es más chico. Seguramente, entonces, no reflexionó sobre la diferencia abismal que existe entre ambas redes sociales. En facebook uno elige a sus amigos; en twitter te elige quien quiere y te dice, públicamente, lo que le da la gana....